Chicago, Sábado, 19 de Agosto de 2017
Aug.
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2017

Las Fiestas Patrias Mexicanas de Chicago en manos de traidores y malos mexicanos

DEBIDO A LOS COMENTARIOS NEGATIVOS Y SESGADOS PUBLICADOS EN CIERTOS MEDIOS DE CHICAGO SE PUBLICA LA SIGUIENTE COLUMNA ESCRITA HACE SEIS AÑOS Y QUE HOY COBRA VIGENCIA

 

 

Por Eric Muniz de la Rosa

 

        ESCRITA EL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2008-. Como en cualquier parte del mundo donde hay mexicanos, también la ciudad de Chicago (EE.UU.) está a solo unos días de celebrar el 198 aniversario del inicio de la Independencia Mexicana.

      La única diferencia es que es esta ciudad los organizadores pertenecen a un grupo que por los últimos cinco años ha cometido los ultrajes más condenables en contra de la comunidad mexicana de esta ciudad del Medio Oeste estadunidense.

      Por principio de cuentas, en 2003 se apoderaron ilegalmente de la organización premier de los mexicanos residentes en esta parte del mundo, la Sociedad Cívica Mexicana (SCM).

     Aprovechando la distracción de que la SCM estaba —y aún está— enmedio de un litigio judicial, una persona totalmente ajena a ella, el duranguense Eduardo Rodríguez, se autonombró presidente de la misma, y junto con una mesa directiva espuria, logró darle un cariz de supuesta legalidad, sin que en realidad la tenga.

       Como antecedente informativo, me permito referirme a la información periodística aparecida en la columna “Astillero”, escrita por Jaime Hernández López, titulada “Grillas potosinas en Chicago”, publicada en el diario La Jornada de San Luis (del estado mexicano de San Luis Potosí), con fecha del Sábado 16 de Julio de 2005, que en parte dice:

      “San Luis (Potosí) exporta grillas, a Chicago, concretamente, en donde diversas asociaciones de mexicanos en la ciudad de los Osos, los Toros y los Medias Blancas se están disputando la celebración de las fiestas patrias del próximo septiembre.

       Jaime Hernándes agregaba: “Parte importante de la polémica es el potosino Frank de Ávila, quien según reportes de paisanos, quiere la exclusividad de la organización, a través de una facción de la Sociedad Cívica Mexicana.

      Este organismo se encuentra afectado por la división entre paisanos de varios estados y hasta un conflicto legal existe entre ellas.

       Esta situación ha paralizado a la sociedad, pues los tribunales le han impedido realizar cualquier actividad hasta que determinen si el organismo tiene o no representatividad legal […].

      Fue el propio cónsul (el ahora ex cónsul Carlos Manuel Sada Solano) quien trató de borrar esa mancha, cuando aclaró que la SCM no estaba actuando como tal dentro del Comité Organizador de las Fiestas Patrias, sino que algunos ex miembros de esa agrupación participaban “a título personal” en esas actividades.

       Otras agrupaciones de paisanos reclamaron los afanes de Frank de Avila”. Esto es solo parte de lo que decía la columna Astillero.

      Estos mismos individuos, obedeciendo solamente intereses personales, se organizaron, para de la misma manera tomar para ellos otra noble institución de los mexicanos en Chicago, el Instituto Mexicano de Cultura y Educación (IMCE).

       Fue así como el 14 de abril de 2004, estos malos mexicanos, tomaron por asalto el edificio del IMCE, alegando que lo iban a “rescatar y poner en manos de la comunidad”.

     Nuevamente, el líder de este grupo, fue Eduardo Rodríguez, propietario en Chicago de la cadena de dulcerías Dulcelandia, en complicidad con los potosinos Florencio “Frank” de Ávila y Ezequiel Banda Sifuentes.

      Este último socio propietario de Nuevo Siglo, un pequeño semanario en español que se edita en Chicago, y ambos fundadores de la Asociación de Clubes Y Organizaciones Potosinas de Illinois (ACOPIL), una asociación que goza del apoyo, ayuda y miles de dólares en subsidios de Marcelo de los Santos Fraga, gobernador de San Luis Potosí.

        Al verse involucrados en otro juicio, deciden cometer el fraude, y traicionando por segunda ocasión a la comunidad mexicana de Chicago.

      Mediante engaños y falsificaciones el el 20 de febrero de 2007 venden ilegalmente el edificio del IMCE, localizado en el número 702 al norte de la calle. Wells, a Jimmy López, propietario de un negocio localizado en el número 1457 al norte de la calle Ashland.

      Las escrituras de propiedad fueron transferidas oficialmente en la Oficina de Registro de la Propiedad, (Recorder of Deeds), a las 11:41 del 16 de marzo de 2007.

        El registro de la propiedad lo llevó a cabo Daniel G. Lauer, abogado del comprador, (Jimmy López), con oficinas localizadas en el número 1424 de la calle Division, en Chicago.

       La transferencia del título de propiedad fue ilegal, pues fue firmada por quien dijo ser presidente del IMCE, el comerciante Roberto Garza.

       Por fin, en una audiencia llevada a cabo el miércoles 25 de abril de 2008, la jueza que preside el caso (Caso Número 06CH19966), dio su veredicto FINAL, anulando los reclamos de los acusados Nora Oranday, Roberto Garza, Eduardo Rodríguez, Blanca Vargas, “Frank” de Ávila, Ezequiel Banda Sifuentes y María Moreno.

      Una de las razones por las que estas personas han actuado tan impunemente, es el hecho de que, en este vergonzoso asunto, también está involucrado el Juez Federal Manuel Barbosa, de la Corte de Circuito del Territorio Norte (EE.UU) también de origen potosino, quien les ha dado una imagen de legalidad y poder.

      Las pérdidas económicas del IMCE ascienden a más de tres millones de dólares, incluyendo el costo del edificio y unos dos millones en obras de arte desaparecidas.

       Existe el antecedente de que “Frank” de Ávila, por medio de la también ficticia Coordinadora de Organizaciones Mexicanas del Medio Oeste, (COMMO), defraudó con varios sistemas de computadoras a la Fundación Paisano. Para más información, se puede acceder al sitio de esta fundación.

       Estas son las personas que, bajo la toma ilegal de la Sociedad Cívica Mexicana, tiene a su cargo la celebración de las Fiestas Patrias, incluyendo la ceremonia del Grito de Independencia.

      Fiestas que son apoyadas por millonarias aportaciones de grandes empresas transnacionales, dinero del que nunca se rinde un informe de gastos.

      El consulado mexicano en Chicago puede corroborar lo aquí expuesto.

      Desafortunadamente, el Cónsul General de México en Chicago, Manuel Rodríguez Arriaga, presionado por el protocolo de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México se ve obligado a dar “El Grito” al lado de estos malos mexicanos.